Cómo distinguir la mente del mensaje verdadero
Cómo distinguir la mente de un mensaje auténtico
Dudar forma parte del proceso de canalización. Preguntas como “¿y si todo es imaginación?” o “¿cómo sé si es real?” aparecen cuando empiezas a abrir una percepción más profunda. No significan error; significan que estás aprendiendo a escuchar tu guía interior con más conciencia.
La confusión surge porque la mente racional siempre quiere intervenir. Mientras se despiertan nuevas percepciones sutiles, la mente intenta analizar, cuestionar o controlar lo que recibes. La clave está en aprender a diferenciar ambas voces desde la sensación interna, no desde el juicio.
Cómo distinguir la mente de una canalización auténtica
1. La mente argumenta; la canalización llega clara.
Los pensamientos generan razones e hipótesis. Un mensaje canalizado aparece directo y sencillo, sin necesidad de justificar nada.
2. La mente genera duda; el mensaje aporta calma.
Si después de recibirlo sientes paz, amor o claridad, suele venir del canal. Si aumenta la confusión, probablemente estás en la mente.
3. La mente imita; la canalización tiene una vibración única.
Los mensajes auténticos poseen una energía amable y sabia que no nace del ego.
4. La mente interrumpe; el mensaje fluye.
Cuando canalizas, las palabras llegan como un hilo continuo. No piensas: permites.
Fortalecer el discernimiento requiere práctica consciente: meditar antes de canalizar, escribir sin analizar y leer después, y conectar más con la sensación que con el contenido literal.
La seguridad llega con el tiempo. A medida que confías en tu propio canal, distingues con claridad cuándo habla la mente y cuándo habla el alma.
Si deseas profundizar en este proceso y aprender a canalizar con más confianza, acompaño sesiones individuales y grupales orientadas a una conexión segura y amorosa.
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